~Waking Up~
#But you didn't have to cut me off... Make out like it never happened and that we were nothing. And I don't even need your love... But you treat me like a stranger and that feels so rough#
Lux deslizó su mano por la mesa de luz tratando de buscar el aparato irritante que estaba haciendo tanto ruido, y con un movimiento brusco sintió como caía al piso. <<Bueno, por lo menos ya no suena más>> pensó sin siquiera levantar la cabeza de la almohada para chequear el daño.
Dada la forma en la que se había despertado y, observando con lentitud desde la cama como el sol entraba por la ventana, sabía que era mucho más tarde de lo que se suponía que tenía que ser:
- Mierda, mierda, mierda...- su cerebro estaba demasiado dormido para que la reacción llegara a todo su cuerpo, pero eso fue lo único que logró hacer al recordar el por qué de la alarma y el hecho de no haberla escuchado hasta lo que seguramente había sido la décima repetición.
Sin dejar de maldecir, dio una patada y se deshizo de las sábanas. Se sentó en el borde de la cama y cuidadosamente colocó sus pies en el suelo, por las dudas de que no hubiera quedado ningún CD tirado, listo para sucumbir al peso de su cuerpo. Vio la batería del teléfono y lo armó para ver que hora era. Tal y como lo esperaba, ya eran pasadas las 10 de la mañana y le había prometido a sus padres que haría todas las tareas antes de salir de casa.
Salió de su habitación y corrió al baño, darse una ducha siempre era la mejor manera de despabilarse por completo. Fue rápida, no tenía mucho tiempo para nada a esas alturas.
Miró alrededor de la casa e intentó ordenar lo mejor que pudo. Ya ni siquiera sabía si quería ir al estúpido concierto por el que había desperdiciado esas preciadas mañanas de sueño a cambio de ordenar una casa en la que por la tarde todo volvía a estar tan desordenado como antes.
A partir de su cumpleaños número 15, Lux, había logrado convencer a sus padres de que tenía la edad suficiente para ir a conciertos por su cuenta. Ahora el problema no era con quien iba, si no cómo pagaba la entrada. Las opciones eran conseguir dinero de alguna forma que implicara perder el tiempo o ayudar en la casa de manera extenuante (o haciendo parecer que era así al menos), y esperar que sus padres le compraran la entrada como una especie de recompensa.
Lux amaba la música. De todos los géneros, de cualquier artista, ella podía escuchar lo que sea. Obviamente que juzgaba cada cosa a su manera, pero su vida dependía de la música, de encontrar nuevas canciones desconocidas para el mundo comercial, para ver las cosas que antes solo le gustaban a ella convertirse en al grande y bonito, e incluso en algo feo. Pero aún así ella sabía que de alguna forma había sido parte de eso.
Amontonaba pilas de CDs en su habitación y no había forma de que su ida al centro comercial no involucrara la compra de algún nuevo album de una banda totalmente desconocida. Adoraba el arte de los videos musicales, le parecían una de las mejores partes de la música, ya que podías encontrar una nueva idea de toda la canción y eso la hacía mucho más especial.
A pesar de ese amor incondicional por lo sonoro, no sabía tocar ningún instrumento, amaba cantar y tenía un muy buen oído, pero nunca había dejado que nadie la escuchara.
Guardó la última olla y cerró el gabinete de la cocina con un ruido seco. Miró su teléfono para ver la hora. Eran apenas las doce y media... Eso sería como un nuevo record, pensó. Ahora tenía toda la tarde libre, ya que en el colegio estaban tomando exámenes.
Sabía lo que estaría haciendo toda la tarde, escuchando música.
Lo pensó dos segundos y se dio cuenta de que en realidad había otra cosa que tenía que hacer esa tarde. Era algo sin motivo aparente y de carácter extraño, pero el simple hecho de que se presentara la oportunidad era como un simple desafío del destino.
Corrió a su habitación y en una mochila metió un cuaderno, unos lápices y su reproductor de música MP3 junto con los auriculares. Al pasar por la pieza de sus padres, vio un pañuelo tirado en el piso y lo recogió con una sonrisa. Rápidamente fue al baño y se ató el pañuelo al rededor de su cabello rojizo. Perfecto.
Cerró la puerta de su casa, metió la llave en la mochila y se la colgó de un hombro. Ahora, con auriculares puestos...
#She´s the girl that no one ever knows. And I say "Hi", but she is too shy to say "Hello".
She´s just waiting for that one, to take her hand and shake her up... Ohh, I bet I could.#
Lux ya estaba bien lejos, a kilómetros de esa vereda, de ese lugar, del universo. Ella ya se encontraba en su mundo, y no había lugar en el que fuera más feliz.
Salió de su habitación y corrió al baño, darse una ducha siempre era la mejor manera de despabilarse por completo. Fue rápida, no tenía mucho tiempo para nada a esas alturas.
Miró alrededor de la casa e intentó ordenar lo mejor que pudo. Ya ni siquiera sabía si quería ir al estúpido concierto por el que había desperdiciado esas preciadas mañanas de sueño a cambio de ordenar una casa en la que por la tarde todo volvía a estar tan desordenado como antes.
A partir de su cumpleaños número 15, Lux, había logrado convencer a sus padres de que tenía la edad suficiente para ir a conciertos por su cuenta. Ahora el problema no era con quien iba, si no cómo pagaba la entrada. Las opciones eran conseguir dinero de alguna forma que implicara perder el tiempo o ayudar en la casa de manera extenuante (o haciendo parecer que era así al menos), y esperar que sus padres le compraran la entrada como una especie de recompensa.
Lux amaba la música. De todos los géneros, de cualquier artista, ella podía escuchar lo que sea. Obviamente que juzgaba cada cosa a su manera, pero su vida dependía de la música, de encontrar nuevas canciones desconocidas para el mundo comercial, para ver las cosas que antes solo le gustaban a ella convertirse en al grande y bonito, e incluso en algo feo. Pero aún así ella sabía que de alguna forma había sido parte de eso.
Amontonaba pilas de CDs en su habitación y no había forma de que su ida al centro comercial no involucrara la compra de algún nuevo album de una banda totalmente desconocida. Adoraba el arte de los videos musicales, le parecían una de las mejores partes de la música, ya que podías encontrar una nueva idea de toda la canción y eso la hacía mucho más especial.
A pesar de ese amor incondicional por lo sonoro, no sabía tocar ningún instrumento, amaba cantar y tenía un muy buen oído, pero nunca había dejado que nadie la escuchara.
Guardó la última olla y cerró el gabinete de la cocina con un ruido seco. Miró su teléfono para ver la hora. Eran apenas las doce y media... Eso sería como un nuevo record, pensó. Ahora tenía toda la tarde libre, ya que en el colegio estaban tomando exámenes.
Sabía lo que estaría haciendo toda la tarde, escuchando música.
Lo pensó dos segundos y se dio cuenta de que en realidad había otra cosa que tenía que hacer esa tarde. Era algo sin motivo aparente y de carácter extraño, pero el simple hecho de que se presentara la oportunidad era como un simple desafío del destino.
Corrió a su habitación y en una mochila metió un cuaderno, unos lápices y su reproductor de música MP3 junto con los auriculares. Al pasar por la pieza de sus padres, vio un pañuelo tirado en el piso y lo recogió con una sonrisa. Rápidamente fue al baño y se ató el pañuelo al rededor de su cabello rojizo. Perfecto.
Cerró la puerta de su casa, metió la llave en la mochila y se la colgó de un hombro. Ahora, con auriculares puestos...
#She´s the girl that no one ever knows. And I say "Hi", but she is too shy to say "Hello".
She´s just waiting for that one, to take her hand and shake her up... Ohh, I bet I could.#
Lux ya estaba bien lejos, a kilómetros de esa vereda, de ese lugar, del universo. Ella ya se encontraba en su mundo, y no había lugar en el que fuera más feliz.

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