Harry abrió los ojos lentamente. El olor a limpio de las sabanas blancas lo desconcertó por un segundo pero entonces recordó en donde estaba. La oscuridad reinaba en la habitación y considerando que nadie había ido a despertarlo, supuso que debían faltar algunas hora para que tuviera que abandonar el hotel.
Dio vuelta la cabeza y con un ademan alcanzo su teléfono. 6:45 AM. Después del concierto había regresado directo al hotel para empacar, no podía creer que faltara tan poco tiempo para regresar a casa, finalmente podría estar solo. Sin personas desconocidas que intentaran ser amables con el, sin la necesidad de tener que parecer feliz y agradecido las 24 horas del día. Por una vez quería estar solo, sin nadie, solo el y sus pensamientos. Un chico de 18 años desconocido para el resto del universo, el y su insignificante yo.
Pasaron dos segundos mientras sostenía esa idea en su cabeza, ¿que pasaría si eso fuera posible? ¿Por que no podía solo desaparecer? Se levanto de la cama pegando un salto y se quito de encima las sabanas que se le habían arremolinado entre los pies. Fue a la silla donde habia dejado la ropa lista para el aeropuerto y se puso unos jeans y una camiseta. Mientras se ataba los cordones de las zapatillas, agarro el teléfono y marco un numero.
- Hola Mama- dijo Harry - No, no paso nada con mi vuelo, esta todo bien, salgo dentro de dos horas. Si, los chicos están bien, solo te llamaba para avisarte que voy a ir a casa mas tarde de lo que habíamos acordado. Ya se, pero quiero estar solo unos días para aclarar mi mente. - la mueca que cruzo por su cara podía dar a entender como eso disgustaba a su madre. Se quedo un rato callado esperando a escuchar la respuesta.
- No se lo digas a nadie. Quiero mantener una especie de perfil bajo esta semana. Si ya lo se. Igual gracias mama. Eres la mejor. Te amo. - corto el teléfono.
Sabia que después de 2 meses sin verlo su madre estaría molesta con el por no querer regresar a casa inmediatamente, pero por un segundo quería sentarse y pensar en si mismo. Y con suerte ella lograria entender eso. Ademas el hecho de haber cumplido los 18 le daba ciertos puntos a favor en el caso.
Harry pensaba desaparecer, no quería decirle nada a ninguna de las personas que podían a llegar a delatarlo, todos iban a regresar a casa, y se suponía que el tenia que hacer lo mismo. Pero esas eran sus vacaciones y el haría lo que quisiera con su tiempo.
La noche anterior había estado despierto buscando pequeñas habitaciones en Londres para rentar por una o dos semanas, habia encontrado una perfecta no muy cara, para no llamar la atencion, era perfecta.
No iba a contarle a ninguno de los chicos, a ellos les daría lo mismo pero si su manager llamaba pidiéndoles regresar para hacer algo de ultimo minuto, le dirían donde se encontraba por el bien de la banda, y eso era exactamente de lo que Harry quería escapar.
Unos pasos cerca seguidos de dos golpes secos contra la puerta le indicaron que ya era hora de irse. Ya habían enviado a alguien con las valijas mas pesadas el día anterior, por eso en su cuarto solamente tenia un bolso. Lo tironeo con un ademan y salio por la puerta de la habitación. Ahí afuera estaba su manager. Comenzaron a caminar por el pasillo.
-Volvemos a casa- le dijo sonriendo
-Seguro- respondió Harry.
- ¿Emocionado?- le pregunto entrando en el ascensor.
- Ni te lo imaginas...-
Am I Out of Time?
14 de octubre de 2012
27 de mayo de 2012
I. Al
~ Waking Up ~
Se despabiló de manera rápida y sujetó su guitarra, que se encontraba acostada en el suelo:
- Bueno chicos, ¿alguna otra canción para finalizar la noche? - dijo sarcásticamente mientras se levantaba y sonreía. Sabía que nadie se encontraba en estado para responderle, por otro lado el se encontraba perfectamente, porque para él tomar no era un escape, pero el hecho de que la gente perdiera sus convicciones morales por unos sorbos más o unos sorbos de menos no le molestaba en absoluto. En cuanto a sus convicciones morales, no existían, solamente se le imponían como máscaras de todos los días, y para ser como realmente era, no necesitaba ningún tipo de estimulante, pero al parecer la otra gente si.
Dada la situación, le encantaba ver como los demás perdían el control, y él, que siempre había sido el que perdía el control de las situaciones, fuera el menos vulnerable, aunque sea por una noche.
Vio como el sol comenzaba a iluminar, preparándose para el nuevo día.
- Esta luz es mi salida, amigos- dijo dirigiéndose al grupo con el que había pasado la noche. Saludó a los que podían percibir que se estaba llendo y abrazó a sus "amigas" que podían todavía mantenerse en pie. Sostuvo la guitarra en el aire por un segundo y tiró del estuche sobre el que se habían sentado unos chicos. Cuando lo tuvo en la mano, la enfundó cuidadosamente, se la puso en el hombro y sonrió hacia donde se notaba la luz de la mañana, ese de seguro iba a ser otro día tan inesperado como lo había sido el anterior.
24 de abril de 2012
I. Lux.
~Waking Up~
#But you didn't have to cut me off... Make out like it never happened and that we were nothing. And I don't even need your love... But you treat me like a stranger and that feels so rough#
Lux deslizó su mano por la mesa de luz tratando de buscar el aparato irritante que estaba haciendo tanto ruido, y con un movimiento brusco sintió como caía al piso. <<Bueno, por lo menos ya no suena más>> pensó sin siquiera levantar la cabeza de la almohada para chequear el daño.
Dada la forma en la que se había despertado y, observando con lentitud desde la cama como el sol entraba por la ventana, sabía que era mucho más tarde de lo que se suponía que tenía que ser:
- Mierda, mierda, mierda...- su cerebro estaba demasiado dormido para que la reacción llegara a todo su cuerpo, pero eso fue lo único que logró hacer al recordar el por qué de la alarma y el hecho de no haberla escuchado hasta lo que seguramente había sido la décima repetición.
Sin dejar de maldecir, dio una patada y se deshizo de las sábanas. Se sentó en el borde de la cama y cuidadosamente colocó sus pies en el suelo, por las dudas de que no hubiera quedado ningún CD tirado, listo para sucumbir al peso de su cuerpo. Vio la batería del teléfono y lo armó para ver que hora era. Tal y como lo esperaba, ya eran pasadas las 10 de la mañana y le había prometido a sus padres que haría todas las tareas antes de salir de casa.
Salió de su habitación y corrió al baño, darse una ducha siempre era la mejor manera de despabilarse por completo. Fue rápida, no tenía mucho tiempo para nada a esas alturas.
Miró alrededor de la casa e intentó ordenar lo mejor que pudo. Ya ni siquiera sabía si quería ir al estúpido concierto por el que había desperdiciado esas preciadas mañanas de sueño a cambio de ordenar una casa en la que por la tarde todo volvía a estar tan desordenado como antes.
A partir de su cumpleaños número 15, Lux, había logrado convencer a sus padres de que tenía la edad suficiente para ir a conciertos por su cuenta. Ahora el problema no era con quien iba, si no cómo pagaba la entrada. Las opciones eran conseguir dinero de alguna forma que implicara perder el tiempo o ayudar en la casa de manera extenuante (o haciendo parecer que era así al menos), y esperar que sus padres le compraran la entrada como una especie de recompensa.
Lux amaba la música. De todos los géneros, de cualquier artista, ella podía escuchar lo que sea. Obviamente que juzgaba cada cosa a su manera, pero su vida dependía de la música, de encontrar nuevas canciones desconocidas para el mundo comercial, para ver las cosas que antes solo le gustaban a ella convertirse en al grande y bonito, e incluso en algo feo. Pero aún así ella sabía que de alguna forma había sido parte de eso.
Amontonaba pilas de CDs en su habitación y no había forma de que su ida al centro comercial no involucrara la compra de algún nuevo album de una banda totalmente desconocida. Adoraba el arte de los videos musicales, le parecían una de las mejores partes de la música, ya que podías encontrar una nueva idea de toda la canción y eso la hacía mucho más especial.
A pesar de ese amor incondicional por lo sonoro, no sabía tocar ningún instrumento, amaba cantar y tenía un muy buen oído, pero nunca había dejado que nadie la escuchara.
Guardó la última olla y cerró el gabinete de la cocina con un ruido seco. Miró su teléfono para ver la hora. Eran apenas las doce y media... Eso sería como un nuevo record, pensó. Ahora tenía toda la tarde libre, ya que en el colegio estaban tomando exámenes.
Sabía lo que estaría haciendo toda la tarde, escuchando música.
Lo pensó dos segundos y se dio cuenta de que en realidad había otra cosa que tenía que hacer esa tarde. Era algo sin motivo aparente y de carácter extraño, pero el simple hecho de que se presentara la oportunidad era como un simple desafío del destino.
Corrió a su habitación y en una mochila metió un cuaderno, unos lápices y su reproductor de música MP3 junto con los auriculares. Al pasar por la pieza de sus padres, vio un pañuelo tirado en el piso y lo recogió con una sonrisa. Rápidamente fue al baño y se ató el pañuelo al rededor de su cabello rojizo. Perfecto.
Cerró la puerta de su casa, metió la llave en la mochila y se la colgó de un hombro. Ahora, con auriculares puestos...
#She´s the girl that no one ever knows. And I say "Hi", but she is too shy to say "Hello".
She´s just waiting for that one, to take her hand and shake her up... Ohh, I bet I could.#
Lux ya estaba bien lejos, a kilómetros de esa vereda, de ese lugar, del universo. Ella ya se encontraba en su mundo, y no había lugar en el que fuera más feliz.
Salió de su habitación y corrió al baño, darse una ducha siempre era la mejor manera de despabilarse por completo. Fue rápida, no tenía mucho tiempo para nada a esas alturas.
Miró alrededor de la casa e intentó ordenar lo mejor que pudo. Ya ni siquiera sabía si quería ir al estúpido concierto por el que había desperdiciado esas preciadas mañanas de sueño a cambio de ordenar una casa en la que por la tarde todo volvía a estar tan desordenado como antes.
A partir de su cumpleaños número 15, Lux, había logrado convencer a sus padres de que tenía la edad suficiente para ir a conciertos por su cuenta. Ahora el problema no era con quien iba, si no cómo pagaba la entrada. Las opciones eran conseguir dinero de alguna forma que implicara perder el tiempo o ayudar en la casa de manera extenuante (o haciendo parecer que era así al menos), y esperar que sus padres le compraran la entrada como una especie de recompensa.
Lux amaba la música. De todos los géneros, de cualquier artista, ella podía escuchar lo que sea. Obviamente que juzgaba cada cosa a su manera, pero su vida dependía de la música, de encontrar nuevas canciones desconocidas para el mundo comercial, para ver las cosas que antes solo le gustaban a ella convertirse en al grande y bonito, e incluso en algo feo. Pero aún así ella sabía que de alguna forma había sido parte de eso.
Amontonaba pilas de CDs en su habitación y no había forma de que su ida al centro comercial no involucrara la compra de algún nuevo album de una banda totalmente desconocida. Adoraba el arte de los videos musicales, le parecían una de las mejores partes de la música, ya que podías encontrar una nueva idea de toda la canción y eso la hacía mucho más especial.
A pesar de ese amor incondicional por lo sonoro, no sabía tocar ningún instrumento, amaba cantar y tenía un muy buen oído, pero nunca había dejado que nadie la escuchara.
Guardó la última olla y cerró el gabinete de la cocina con un ruido seco. Miró su teléfono para ver la hora. Eran apenas las doce y media... Eso sería como un nuevo record, pensó. Ahora tenía toda la tarde libre, ya que en el colegio estaban tomando exámenes.
Sabía lo que estaría haciendo toda la tarde, escuchando música.
Lo pensó dos segundos y se dio cuenta de que en realidad había otra cosa que tenía que hacer esa tarde. Era algo sin motivo aparente y de carácter extraño, pero el simple hecho de que se presentara la oportunidad era como un simple desafío del destino.
Corrió a su habitación y en una mochila metió un cuaderno, unos lápices y su reproductor de música MP3 junto con los auriculares. Al pasar por la pieza de sus padres, vio un pañuelo tirado en el piso y lo recogió con una sonrisa. Rápidamente fue al baño y se ató el pañuelo al rededor de su cabello rojizo. Perfecto.
Cerró la puerta de su casa, metió la llave en la mochila y se la colgó de un hombro. Ahora, con auriculares puestos...
#She´s the girl that no one ever knows. And I say "Hi", but she is too shy to say "Hello".
She´s just waiting for that one, to take her hand and shake her up... Ohh, I bet I could.#
Lux ya estaba bien lejos, a kilómetros de esa vereda, de ese lugar, del universo. Ella ya se encontraba en su mundo, y no había lugar en el que fuera más feliz.
4 de abril de 2012
I. Liam.
~ Waking Up ~
"(...) me pregunto si alguna vez dejaría de tener esta horrible sensación de que no hay nada en el mundo, de que todo esta vacío. Que las únicas cosas que tienen sentido están demasiado lejos, tan lejos que ni siquiera logras esbozarlas en tu mente..."
Liam marcó el último punto de ese párrafo con tanta fuerza que casi desgarró la hoja. Estaba enojado. No, no era eso. Se sentía incompleto, como si algo le faltara. Y no era por el hecho de que hacía dos noches que no pegaba un ojo, tampoco creía que fuera porque apenas había tocado su cena la noche anterior. No, esos eran solamente "factores", lo que en realidad le pasaba iba mas allá de su propia comprensión, y cuando algo va más allá de tu propia comprensión o lo ignoras y sigues con tu patética vida, o tratas de descifrarlo y caes en la más patética de las depresiones. Era así de simple para Liam.
Estaba tirado en el piso alfombrado de la biblioteca de su casa, le gustaba ir allí para estar solo y poder escribir. Escribía para librarse de cualquier pensamiento loco que hubiera tenido en todo el día. Él tenía la idea de que la mente era como un ático, si no se la vaciaba y organizaba cuidadosamente cada día, entonces todo pensamiento que alguna vez había valido la pena se perdía entre medio de los conocimientos mundanos y así nunca se podía llegar a nada.
"... La Nada ¿Qué es lo que en verdad esconde esa palabra tan llena y a la vez tan vacía? ¿Cuál es la verdadera razón de que nos asuste todo lo que pueda relacionarse a ella? Y la nada no existió nunca, solo la creamos para tener un miedo coherente. Para pensar que estar vivos es algo más allá de la nada. ¿Y si la vida es el "más allá" de la nada? Está hecho. Somos la nada y no podemos temer a algo peor que a nosotros mismos. Nacemos para vivir y vivimos para morir. Almas inútiles en un mundo vacío. Demasiadas. Sí, pero no las suficientes..."
A esa altura de su pensamiento, se dio cuenta de que no podría escribir nada mas. Cuando las palabras dejaban de sonar bien y los pensamientos flotaban en una nube por encima de su cabeza, el sabía que ya no sería capaz de bajarlos al papel.
Cerró el cuaderno con fuerza, enojado de no poder haber hecho nada productivo. Estaba muy distraído últimamente, con suerte terminaba dos o, a lo sumo, tres párrafos por día. Eso lo molestaba.
Guardó sus cosas en un bolso que se hallaba tirado a unos metros de él. Se lo sujetó a la espalda mientras se levantaba del piso y atravesaba el largo pasillo, corrió hacia la puerta trasera y salio de su casa, listo para buscar otro lugar donde matar el tiempo.
28 de febrero de 2012
I. Frankie.
~ Waking Up ~
Se levantó y le sonrió al espejo que se encontraba justo al frente de su cama. Con un ademán, agarró el cepillo de pelo y comenzó a desenredarse rápidamente el cabello castaño claro. Recogió las prendas de ropa que había dejado la noche anterior en una silla y se metió en el baño.
Frankie era como una niña pequeña, llena de inocencia y felicidad, no le importaban mucho las fiestas, los chicos o que tan ajustada podía llegar a quedarle una remera. Su pensamiento iba mucho más allá de eso. Ella era feliz, con solo ver a alguien sonreír.
No era muy alta, y aunque en poco tiempo fuera a cumplir 17, su estatura siempre la posicionaba como la hermanita menor del grupo, la chica buena y adorable. Sus amigos variaban según el humor de cada uno, la mayoría solo se juntaba con ella cuando necesitaba alguna visión optimista de la vida. Después de eso, les parecía que era una chica demasiado aniñada para el mundo exterior.
Quizás por ese motivo, Frankie nunca había tenido una mejor amiga o alguien con quien hacer siempre los trabajos en grupo. Era solo ella. Ella en su propio mundo, en el cual nadie nunca salía herido, en el cual todos tenían su final feliz...
Salió del baño y ya lista, se miró al espejo. Como siempre, le devolvió la sonrisa una chica pequeña con mucho cabello, le gustaba sonreírse a si misma antes de salir. Porque a pesar de lo que podía pensar la mayoría de la gente, ella necesitaba una sonrisa de vez en cuando.
Frankie se sujetó la mochila al hombro y bajó las escaleras con varios saltitos. Se desvió hacia la cocina vacía para sacar de la alacena un paquete de galletas y un baso, en donde se sirvió un poco del jugo que había quedado de la mañana anterior. Comió dos de las galletas y el resto del paquete lo deslizó adentro de la mochila. Y así, como alguien que se prepara para la mayor aventura de su vida, Frankie abrió la puerta de su casa para enfrentarse a un nuevo día.
No era muy alta, y aunque en poco tiempo fuera a cumplir 17, su estatura siempre la posicionaba como la hermanita menor del grupo, la chica buena y adorable. Sus amigos variaban según el humor de cada uno, la mayoría solo se juntaba con ella cuando necesitaba alguna visión optimista de la vida. Después de eso, les parecía que era una chica demasiado aniñada para el mundo exterior.
Quizás por ese motivo, Frankie nunca había tenido una mejor amiga o alguien con quien hacer siempre los trabajos en grupo. Era solo ella. Ella en su propio mundo, en el cual nadie nunca salía herido, en el cual todos tenían su final feliz...
Salió del baño y ya lista, se miró al espejo. Como siempre, le devolvió la sonrisa una chica pequeña con mucho cabello, le gustaba sonreírse a si misma antes de salir. Porque a pesar de lo que podía pensar la mayoría de la gente, ella necesitaba una sonrisa de vez en cuando.
Frankie se sujetó la mochila al hombro y bajó las escaleras con varios saltitos. Se desvió hacia la cocina vacía para sacar de la alacena un paquete de galletas y un baso, en donde se sirvió un poco del jugo que había quedado de la mañana anterior. Comió dos de las galletas y el resto del paquete lo deslizó adentro de la mochila. Y así, como alguien que se prepara para la mayor aventura de su vida, Frankie abrió la puerta de su casa para enfrentarse a un nuevo día.
26 de febrero de 2012
Esto es solo el comienzo.
Esta no es mi historia, ni tampoco la tuya.
Esta no es mi vida, no creo que quieras que sea la tuya.
Esto apenas me pertenece, pero estoy seguro de que lo convertirás es una parte de ti.
No sabes lo que es en realidad, pero no puedes evitar pensar que es interesante.
Aquí estamos, diez vidas diferentes, diez chicos diferentes, diez lugares distintos...
Deslizándose, entrecruzándose y chocándose como rayos. No deberías elegir a un favorito, porque todos se te parecen tanto que asusta.
Así que decide ahora. Busca tu escondite y comienza a leer. Porque cuando todo lo demás caiga a tu alrededor sabrás que puedes enfrentarlo.
Eres mas fuerte que los otros y lucharas, porque siempre hay alguien ahí, alguien que se siente exactamente como te sientes, casi como si estuvieran conectados.
Se trata de estar solo en una habitación llena de gente.
Se trata de gritar por las cosas mas insignificantes y no derramar una sola lagrima por la realidad.
Se trata de consolar a alguien más, mientras sientes como todo en lo que alguna vez creíste se rompe en pedazos.
Se trata de consolar a alguien más, mientras sientes como todo en lo que alguna vez creíste se rompe en pedazos.
Se trata de SER FUERTE. Se trata de sobrevivir.
Se trata de lo que no debes decir, de lo que te hace callar.
Sí, se trata de mi, se trata de ti.
Esta no es mi historia, pero podría ser la tuya.
Sabes lo que tienes que hacer...
Solo sigue la luz hasta el final del tunel. No te detengas. Nunca mires atrás.
Que todos hayan olvidado sus sueños, no significa que los tuyos hayan desaparecido.
Que todos se hayan rendido, no significa que tu también tengas que renunciar.
Que todos se hayan rendido, no significa que tu también tengas que renunciar.
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